Agosto de 1225
El rey moro de Valencia , es uno de los
personajes clave de la conquista del Reino de Valencia. Era biznieto del califa
bereber Abd-al-Mucmin, portador, pues, de sangre real. Abuy Zayd, natural de
Baeza, se había iniciado en las tareas políticas de la mano de su sobrino, el califa Yusuf II, que lo nombró gobernador de Valencia.
La posición de Abú Zayd en Valencia pronto se tornó
complicada. El descontento de la población a causa de la corrupción del poder
local y las constantes amenazas que provenían, tanto del norte cristiano
(Aragón y Castilla) como del sur musulmán (Murcia y Denia) extendieron aún más
la impopularidad de los almohades entre los ciudadanos. Uno de los mas firmes
aliados de Abu Zayd en esta época de convulsión fue el noble Blasco de Alagón,
desnaturalizado del Reino de Aragón, que residía en la ciudad del Turia,
acomodado en el mismo palacio del gobernador.
Tras la muerte del califa Yusuf II, la descomposición política se agravó y con esta la soledad de Abuy Zayd que se vió obligado a
buscar la protección de Fernando III, el rey santo de Castilla. Las cosechas
arruinadas por una plaga de langostas y la falta de alimentos alentó la
rebelión de la población y la llegada a Valencia desde Onda, de Zayyan Ibn
Mardanis descendiente del rey Lobo, capitaneando el derrocamiento de Abu Zayd,
que tiene que abandonar la ciudad con su séquito y su familia en 1229 camino de
Segorbe (Castellón), uno de los pocos territorios seguros donde se puede
instalar.
Para salvarse de las amenazas de Zayyan y con el
deseo oculto de recuperar la ciudad de Valencia, pacta con Jaime I en 1229, en
la ciudad de Calatayud, la ayuda militar y el vasallaje, así como la rendición
de una serie de castillos imprescindibles para la conquista de Valencia. Abu
Zayd se convertiría al cristianismo y colaboraría estrechamente en la
reconquista del Reino. Jaime I lo recompensó con diversas propiedades (Ibi,
Castalla, Onil, Tibi entre otras) y sus descendientes se emparentaron con la
nobleza cristiana. Abú Zayd.
La conversión al cristianismo de Abu Zayd no ha
estado exenta de relatos tradicionales. Uno lo asocian al milagro de la Cruz de
Caravaca, que parece fue presenciado por el mismo Abú Zayd. Otros lo ligan a la
muerte de dos misioneros franciscanos, fray Juan y fray Pedro que llegaron a la
ciudad de Valencia en 1226 con la intención de predicar el evangelio entre los
musulmanes. Esta tarea, absolutamente arriesgada en aquellos tiempos, llegó a oídos de Abú Zayd, por entonces gobernador de Valencia, que no dudó en torturarlos y ordenar personalmente la ejecución de los monjes por
decapitación. Los religiosos no titubearon en ofrecer su vida para la
conversión al cristianismo del príncipe almohade, prediciendo además su derrocamiento.
Su martirio tuvo lugar el 29 de agosto de 1229, fiesta de la degollación de San
Juan Bautista. Abu Zayd acabaría tomando el nombre cristiano de Vicente y su palacio acabó convertido en convento franciscano.
2 de Agosto de 1525
Ni Castalla ni Onil estaban con los agermados. Algunos historiadores
creen que estos pueblos de la Foia se mostraron un tanto ambiguos, mientras que
sus convecinos: Alcoy, Albaida, Biar y Onteniente sí lo estuvieron. Se acepta
que las Germanías se produjeron en ámbitos industriales nuevos, o de grandes posibilidades
dinámicas: Xátiva, Alcira, Orihuela…, frente a la clara adscripción de los lugares más
hostiles a la revuelta, que eran las problaciones de cultivos tradicionales
como el trigo y el aceite.


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